Amor inunda mi ser de sensaciones, emociones, pasión.
Amor es el que invade mi vida, el que libera mi ser del encierro.
El que lo estimula a nuevos rumbos, a desplegar las alas en busca de sueños encerrados, ocultos en un cofre de madera cubierto de polvo por el transcurrir de los años.
El corazón se acelera, late con más prisa, la piel se eriza, los ojos brillan con mayor intensidad…
Siento mi cuerpo envuelto en aromas, perfumes que penetran, es como si una suave brisa lo elevara.
La calma guía mi ser, lo apacigua, es el momento en el que afloran los mejores sentimientos.
Es el amor el motor que impulsa cada día de la vida.
Con él tengo fortalezas suficientes para enfrentar los problemas y aprender de ellos.
Por él voy sembrando y cultivando cariño, afecto de mis semejantes.
Él está en el aire que respiro, en cada amanecer, atardecer, en cada noche fría, en cada noche de verano.
Él está en el perfume de los jazmines, en el canto de una calandria, él está donde yo quiera encontrarlo.
Es por él que dejo mí ser, y mi alma al desnudo, dejo traslucir mi esencia para alcanzarlo y ser feliz.
Es él quien me conduce y por quien me dejo llevar.
Todo mi cuerpo se enciende, cierro mis ojos y un torrente de paz corre por mis venas, mi cuerpo y mi alma se elevan en busca de ese amor…
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