viernes, 30 de septiembre de 2011

AMOR



Amor inunda mi ser de sensaciones, emociones, pasión.
Amor es el que invade mi vida, el que libera mi ser del encierro. 
El que lo estimula a nuevos rumbos, a desplegar las alas en busca de sueños encerrados, ocultos en un cofre de madera cubierto de polvo por el transcurrir de los años.
El corazón se acelera, late con más prisa, la piel se eriza, los ojos brillan con mayor intensidad…
Siento mi cuerpo envuelto en aromas, perfumes que penetran, es como si una suave brisa lo elevara.
La calma guía mi ser, lo apacigua, es el momento en el que afloran los mejores sentimientos.
Es el amor el motor que impulsa cada día de la vida.
Con él tengo fortalezas suficientes para enfrentar los problemas y aprender de ellos.
Por él voy sembrando y cultivando cariño, afecto de mis semejantes.
Él está en el aire que respiro, en cada amanecer, atardecer, en cada noche fría, en cada noche de verano.
Él está en el perfume de los jazmines, en el canto de una calandria, él está donde yo quiera encontrarlo.
Es por él que dejo mí ser, y mi alma al desnudo, dejo traslucir mi esencia para alcanzarlo y ser feliz.
Es él quien  me conduce y por quien  me dejo llevar.
Todo mi cuerpo se enciende, cierro mis ojos y un torrente de paz corre por mis venas, mi cuerpo y mi alma se elevan en busca de ese amor

miércoles, 21 de septiembre de 2011

MIRARNOS...

Hoy miré, observé, contemplé todo lo que sucedía a mi alrededor con otros ojos...
Hoy traté de entender el por qué se determinados comportamientos, actitudes...
Hoy miré al otro, a mi semejante, con los ojos del alma, del corazón. No percibí felicidad, alegría; por el contrario, sentí dolor, heridas que aún no cicatrizan.
Tuve la sensación que fuéramos seres extraños, como si no pudiéramos concectarnos, encerrados cada uno en su mundo.
¡Cómo nos cuesta desprendernos de nuestros conflictos!. Actuamos con indiferencia, falsedad, egoísmo, como sí todos fuéramos culpables o responsables de errores ajenos.
Así, van transcurriendo los días, nos levantamos y salimos a enfrentarnos con la vida, con nosotros  mismos. Cada instante que pasa resulta difícil sobrellevarlo, cargar con la rutina, con todo lo que nos envuelve... Ya es casi imposible.
Pero, ¿De qué se trata? De una lucha interior, estamos desconformes con lo que somos y en lo que  nos hemos convertido, ¿hicimos algo para cambiar?. Negamos, ignoramos, nos molestan las personas que están a nuestro lado , con las que compartimos, trabajamos, o simplemente están... 
Perdimos la capacidad de ser tolerantes, pacientes, amigables.  Nos cansó la injusticia, que no nos respeten, valoren, acepten tal cual somos.  ¿Fue así cómo nos fuimos encerrando, creando  nuestro propio círculo?, siempre estamos girando en la misma dirección, con una sola visión,  nos vamos destruyendo,  vamos opacando nuestro ser, dejando agotada nuestra esencia, dejando que se apague nuestra luz interior.
¿A quién echarle la culpa? ¿Acaso no somos los únicos dueños de nuestras vidas?...
Cuándo entenderemos que somos  responsables de nuestras acciones y que con ellas involucramos directa o indirectamentes a otros.
¿Cómo parar esto?, ¿Cómo cambiar? Detenernos en este mismo instante, mirarnos, mirar y sentir que no somos tan diferentes, sentir que estamos en la misma sintonía, que somos capaces de llenar de sentido nuestras vidas, dejar fluir nuestro ser, darle cauce a nuestra creatividad, a nuestro poder de acción, de decisión, a la libertad que nos impulsa, que  da fuerza y sentido a nuestras conciencias y a nuestro existir.
Desearía que algún día pudiéramos mirarnos y que sólo eso fuese suficiente para entendernos...